Principales tipos de mandarinas


La mandarina es conocida por ser la hermana pequeña de la naranja, más fácil de comer para los niños y que presenta un sabor más dulce y concentrado. Al igual que ocurre con otros cítricos, existen varios tipos de mandarinas y algunos de ellos presentan características únicas que los hace fácilmente reconocibles.

Para que conozcas la diferencia entre los distintos tipos de mandarinas, vamos a explicarte cuáles son los principales que a día de hoy pueblan las fruterías para que conozcas las propiedades de su sabor y la textura que presentan.

Procedencia y fundamentos de las mandarinas

La mandarina es una fruta que crece en el árbol llamado mandarino. Pertenece a la familia de los hespéridos y se estructura, al igual que la naranja, en una pulpa que contiene varios gajos, los cuales almacenan una gran cantidad de jugo.

Estos gajos, como también ocurre con la naranja, pero no en otras frutas como el limón o el pomelo, se pueden separar fácilmente y presentan una estructura fácilmente distinguible, que los hace ideales para comer en cualquier momento del día, sobre todo a los más pequeños.

El líquido que almacenan estos gajos es rico en vitamina C, en flavonoides y en aceites esenciales, además de presentar un sabor muy característico que hace que la mandarina sea una fruta ideal no solo para comer en las sobremesas, sino para elaborar zumo, que presenta un sabor muy diferente al de cualquier otro cítrico.

Si nos adentramos en el extenso mundo de las variedades de mandarina, podemos encontrarnos con una ingente cantidad de tipos que puede resultar apabullante. Y es que conviven decenas de variedades diferentes que ven modificadas sus características en función del lugar donde crecen y de las características de su piel, de su aroma y de su sabor en caso de que sean comestibles.

Pero, a grandes rasgos, las mandarinas se catalogan en tres grandes familias que albergan, a su vez, cada uno de estos tipos. Así, podemos encontrar las clementinas, las satsumas y las híbridas. Aunque las primeras son las más conocidas, todas ellas pueden ser encontradas en España y presentan especies aptas para su consumo.

La dulzura de las clementinas

El mandarino común da como fruto una especie de mandarina de pequeño tamaño que se caracteriza por un aroma suave y por un sabor de lo más dulce. Son además muy apreciadas porque no presentan semillas en su interior, lo que hace que se pueda disfrutar todavía más de su jugo para elaborar cualquier tipo de postre o zumo.

Las clementinas son muy apreciadas por la gran cantidad de jugo que poseen y su enorme valor nutricional. Existen muchísimos tipos de mandarinas clementinas, y las variedades más comunes son la Fina, la Oroval, la Clemenules, la Mariso, la Oronules, la Clemenpons y la Esbal, cada una con diferentes características únicas.

La Fina es un tipo de mandarina pequeña, de corteza fina y un color naranja intenso. Es la predominante en invierno, ya que se recoge de noviembre a enero. En cambio, la Oroval presenta un mayor tamaño y una corteza muy reconocible, ya que es granulosa. También se recoge en invierno, aunque solo en los meses de noviembre y diciembre.

Después podemos encontrar la Clemenules, una mandarina de gran tamaño, pero de forma achatada y de pulpa muy jugosa. No presenta semillas y se recoge de noviembre a enero. A pesar de su tamaño, su sabor es menos intenso que el de otras variedades.

La variedad Mariso presenta unas características muy parecidas a la Oroval, solo que se recoge un mes antes. Cuando se abre la veda de la mandarina en los principales comercios, se suele hacer gracias a la recogida de esta variedad de mandarinas.

También podemos encontrar la Oronules, la Clemenpons y la Esbal. La primera es de tamaño mediano y presenta un cuerpo levemente achatado. Suele recogerse en octubre, y puede convivir en las tiendas de frutas y verduras con la Mariso.

La segunda es muy parecida a la Clemenpons, solo que madura algo antes y no presenta una textura tan rugosa.

La última, por su parte, madura al mismo tiempo que la Oroval pero presenta un cuerpo algo más pequeño y más achatado en los extremos.

Las Satsuma: mandarinas japonesas en todo el mundo

Originarias de Japón, en realidad estas mandarinas se cultivan tanto dentro como fuera de las fronteras niponas. También aquí en España, donde se consumen cada año cientos de kilos de mandarinas de esta variedad.

Es un tipo de mandarina muy resistente al frío, lo que ha propiciado su explotación industrial al resistir mejor que ninguna las bajas temperaturas. La mandarina siempre ha sido una fruta de frío, pero esta variedad presenta una resistencia especial. Y, al igual que las clementinas, no presentan semillas, por lo que son ideales para su consumo.

Aunque los árboles Satsuma son los últimos en florecer, son los que antes maduran sus frutos y permiten recolectar las mandarinas antes que en ningún otro mandarino.

Se pueden encontrar tres tipos de mandarina Satsuma predominantes: la Okitsu, la Owari y la Clausellina. La primera es enormemente sabrosa y puede recogerse en septiembre. Su jugo es abundante y dulce, aunque no llega a las cotas de la clementina.

Por su parte, la Owari es una mandarina de tamaño medio, bastante más aplanada, que es perfecta para hacer zumo dada la enorme cantidad de jugo que contiene. Se utiliza como base para la elaboración de zumos de mandarina y se le puede añadir zumo de clementina en proporción variable para crear zumos de coste reducido.

La Clauselliuna es, con diferencia, la mandarina Satsuma de peor calidad. Se recolecta en septiembre, presenta unos gajos más secos, menos jugosos y proporciona un zumo menos sabroso. Se recolecta en septiembre y suele ser la que abre la temporada de comercialización de mandarinas junto con la Mariso.

Hibridaciones y propiedades combinadas

En la actualidad, existen tantas variedades de mandarinas y entornos tan diferentes donde un mandarino puede crecer que es habitual encontrar múltiples mezclas que den como resultado mandarinas híbridas con propiedades y características combinadas.

Es fácil distinguir algunas especies híbridas de mandarinas, ya que suelen presentar semillas y un mayor tamaño y su característico color naranja puede ser en realidad un naranja intenso que se asemeje casi al tono rojizo de los pomelos. Además, las hibridaciones de esta fruta permiten alargar algo más la temporada de mandarinas en los principales comercios.