Zumo de naranja en el embarazo: pros y contras


Debido a las nuevas necesidades que surgen durante el periodo de gestación, es normal que los hábitos de alimentación se vean modificados. Surgen muchas dudas acerca de qué alimentos son más recomendables para una mujer embarazada y si hay algún tipo que deba ser evitado.

Las frutas se encuentran en este grupo de alimentos que, aunque muy beneficiosos y nutritivos, despiertan ciertas preguntas entre las mujeres embarazadas que se preocupan por sus hábitos alimenticios. ¿Es bueno tomar zumo de naranja durante el embarazo? ¿Cuántas piezas de fruta se recomienda comer al día?

¿Están recomendadas las naranjas para una mujer embarazada?

Existen pocas dudas acerca de los beneficios de las naranjas, tanto para mujeres embarazadas como para personas que no lo están. La naranja, como cítrico que es, es una fruta con un extraordinario poder antioxidante que reporta enormes beneficios tanto a la madre como al bebé. Por ejemplo, reforzando el sistema inmunitario o manteniendo unos niveles óptimos de vitamina A y C, esenciales para el adecuado desarrollo del feto.

Los expertos afirman que una mujer embarazada debería comer dos naranjas al día durante los 9 meses que dura el embarazo. Y es que dos piezas de estos dulces cítricos contienen hasta 150 miligramos de vitamina C, el 65% de las que necesita una mujer embarazada para mantener debidamente nutrido tanto su cuerpo como el del bebé.

Ya sea comida como una mera pieza de fruta o en zumo extrayendo el jugo de la naranja, una mujer embarazada puede obtener grandes dosis no solo de vitamina C, sino también de vitamina A, de magnesio, calcio y ácido fólico, todos ellos esenciales para el mantenimiento y desarrollo del organismo y del sistema inmunitario, evitando la aparición de posibles problemas de salud durante los nueve meses de gestación.

Por tanto, sí: las naranjas son una excelente opción para una mujer embarazada. No solo por la gran cantidad de vitaminas y nutrientes que contiene, sino por el gran aporte de fibra que supone su ingesta, favoreciendo la digestión y ayudando a combatir el estreñimiento, un mal muy común entre las mujeres embarazadas.

Por otra parte, aunque la vitamina C juega un papel muy importante en el desarrollo del sistema inmunitario, la vitamina A es primordial para el desarrollo del bebé al ayudar a mantener un correcto funcionamiento neurológico, permitiendo que el recién nacido además presente una buena salud ocular y su piel no presente deficiencias. También resulta esencial para garantizar el correcto desarrollo de los pulmones del bebé.

Cabe añadir que la necesidad de vitamina A es mayor durante los tres primeros meses del embarazo, por lo que mantener una ingesta constante de naranjas en fruta o en zumo puede contribuir a mantener unos niveles óptimos de vitaminas y minerales para la madre y para el bebé.

Ventajas de ingerir zumo de naranja durante el embarazo

Dejando a un lado el enorme aporte vitamínico de las naranjas, si se deciden consumir en zumo probablemente se alcancen los valores máximos recomendados para una persona adulta más que de sobra.

De hecho, dado que ahora el bebé depende de la alimentación de la madre, es recomendable consumir zumo de naranja para aumentar el aporte nutricional y vitamínico de las naranjas, ya que para elaborar un vaso de zumo se necesitarán al menos tres piezas enteras de este cítrico.

Por otro lado, está el dulce sabor de la naranja, que en zumo gana en textura y en profundidad. Lo mejor es que lo consumas con pulpa para no renunciar al extraordinario aporte de fibra con el que cuentan las naranjas, pero si decides eliminarla también podrás disfrutar de un sabroso zumo de naranja. Al ser un tipo de fruta con un jugo tan dulce, puede suplir la necesidad de la madre de ingerir alimentos con un alto valor glucémico sin recurrir a alimentos grasos ni productos de bollería.

Inconvenientes de tomar zumo de naranja durante el embarazo

A pesar de que el estreñimiento es uno de los inconvenientes más asociados al embarazo, ingerir demasiada cantidad de zumo de naranja en cortos intervalos de tiempo puede provocar que las deposiciones sean más líquidas y frecuentes, algo que no es nada beneficioso porque puede provocar deshidratación en los cuadros más agudos de diarrea y eliminar nutrientes que no han pasado al torrente sanguíneo, y esto conviene evitar que pase.

Por otro lado, está la cuestión de la acidez. Por norma general, las naranjas para zumo suelen presentar un sabor bastante equilibrado, manteniendo el característico punto ácido de los cítricos con el sabor dulce del juego. Sin embargo, algunas piezas que no hayan madurado adecuadamente o hayan sido recolectadas fuera de la ventana óptima pueden presentar sabores alterados mucho más ácidos, lo que puede repercutir negativamente en la digestión y provocar molestias como acidez o indigestiones.

Además, los expertos recomiendan espaciar levemente en el tiempo el consumo de zumo de naranja y hacerlo en dosis pequeñas para mantener las ventajas de su tremendo aporte nutricional sin que su excesivo consumo cause inconvenientes en el apartado digestivo de la madre. Por ejemplo, la ingesta de un vaso de zumo de naranja natural por las mañanas es un hábito saludable e ideal. Mantenido en el tiempo, es una excelente manera de mantener un alto nivel de aporte vitamínico, pero su excesivo consumo en otros momentos del día puede provocar indisposiciones momentáneas.

Por otra parte, la ingesta de zumo de frutas, aunque saludable en términos generales, elimina el efecto saciante de la fruta, algo que puede derivar en un aumento del índice glucémico si se ingiere demasiada cantidad, lo que no es bueno para el bebé. Y no conviene olvidar que la fibra que se elimina al ingerir todas las piezas de fruta recomendadas para un solo día es no solo ayuda a las deposiciones de la madre, sino que puede prevenir que el neonato desarrolle con el tiempo una celiaquía.